¿Puede la naturaleza producir mecanismos con complejidad irreductible?

ARTÍCULO DESTACADO – Mayo 13, 2011

Por Cristian Aguirre

La complejidad irreductible es hoy, para gran parte del consenso científico biológico, una idea aborrecible considerada más como un juicio empírico de Michael Behe versado sobre la enorme complejidad funcional de las maquinarias y procesos bioquímicos de la vida, que lo que es en realidad; un concepto matemático común y silvestre.

En muchas disciplinas científicas y técnicas se habla de una “función mínima” cuya complejidad no puede ser menor. El primer teorema de Shannon, por ejemplo, menciona que un mensaje no puede comprimirse a una cantidad de información menor que la entropía del canal que lo transporta. Esta entropía es pues su complejidad mínima. Tanto en informática como en la ingeniería se sabe que existen soluciones con complejidad funcional mínima. No es pues este concepto un invento de Behe. Lo que sucede es que el naturalismo metodológico quiere proponer para la biología que las matemáticas de la ingeniería no sirven en los mecanismos de la vida porque para ellos los mismos no están diseñados, sino que surgen de procesos naturales.

Por ello tratan con denuedo de demostrar que los ejemplos de complejidad irreductible propuestos por Behe si son reductibles a través de dos argumentos principales:

1.  La multifuncionalidad de algunos componentes.
2.  La existencia de precursores menos complejos.